Cómo usamos la IA
Los textos de artículos archivados se conservan tal como aparecieron históricamente, limpios únicamente de navegación y publicidad. No usamos inteligencia artificial para reescribir contenido antiguo. El archivo es registro, no reinterpretación.
La IA se usa para redactar borradores de guías nuevas y estructurar el sitio. Un borrador generado por IA pasa siempre por revisión humana: verificamos datos, eliminamos frases genéricas, ajustamos tono y comprobamos que no se hayan inventado fuentes. Ningún texto generado se publica sin edición.
No usamos IA para inventar noticias, declaraciones, encuestas o resultados electorales. Si un dato no existe en fuentes públicas, no lo fabricamos. La IA puede sugerir estructura o redacción, pero los hechos vienen de documentos reales.
Las herramientas de IA ayudan a detectar errores tipográficos, inconsistencias de estilo y frases confusas. También sugieren títulos alternativos y resúmenes. El editor humano decide siempre qué se publica.
No entrenamos modelos de IA con datos de usuarios. No vendemos transcripciones de formularios de contacto a terceros. La IA que usamos es de propósito general, contratada a proveedores externos, y no tiene acceso a información personal de lectores.
Si una guía fue redactada con asistencia de IA, no lo ocultamos. El proceso es transparente. Lo que importa es la precisión final, no la herramienta. Un artículo escrito íntegramente por humano puede tener errores; un borrador de IA bien editado puede ser impecable. Juzgamos por el resultado.
Revisamos cada seis meses las herramientas de IA que usamos. Si una empieza a inventar datos o a degradar la calidad, la reemplazamos. La tecnología es medio, no fin.
Los lectores pueden preguntar sobre el uso de IA en cualquier artículo específico. Respondemos por correo con el detalle del proceso. La transparencia no es negociable.
Esta política se actualiza cuando cambian las herramientas o el proceso. Última revisión: marzo de 2025.